Hay momentos en que'l sexo
no es pasión
y sí es mirada,
en un plano amplio y contemplativo
donde tú
donde tú
y tus sueños
y tus insatisfacciones
se dibujan en un lienzo entero
en sombras y en tu claro'scuro.
*
Mientras, yo te observo
Mientras, yo te observo
con el pecho blando
y con mi sexo entredormido,
derramándose y durmiendo
entre tus nalgas frescas
y tu tibia entrada a la otredad.
*
*
Y de tu sexo brota'quel aroma
que'n mi mente suena: hogar...
*
Y con gruñidos tácitos
te acomodas, giras, danzas
y descubres para mí
tus pechos pequeñitos
que'n mi boca saben bien bailar.
*
Entonces con mis dedos flacos y venudos
descubro el nacimiento de tu espalda
y las finísimas vellosidades
que sobre tus hombros desvanecen y,
con mis dedos: mis curiosos,
voy y viajo por debajo de la sábana
y por sobre tu columna
y hago que desaparezco cerca
de lo tibio de tu ano
mientras tomo con
mi mano libre'l dorso de tus pechos
sin que tú despiertes
y en tu ensueño alzas un centímetro
tu torso para así
dejar tu miel-pezón dormir plegado
entre mis dedos intermedios.
*
Y es entonces que con un suspiro
y una bocanada de tu aliento nocturnino
yo sonrío
y suavemente beso el lindo cráneo
de mi amada,
con mi carne reposando
suave'ntre sus nalgas,
duermo y sueño y encuentro
el gran sentido de vivir dormido,
sin pasión
ni olvido.


